viernes, 5 de marzo de 2010

EL SABBATH DE LAS MUJERES: CELEBRANDO EL PODER DE LA MENSTRUACIÓN

EL SABBATH DE LAS MUJERES:
CELEBRANDO EL PODER DE LA MENSTRUACION

Por Lara Owen, M.P.W.

Parte de este material está incluido en el libro de Lara Owen 'Her Blood Is
Gold: Celebrating the Power of Menstruation' (SU SANGRE ES ORO: CELEBRANDO
EL PODER DE LA MENSTRUACION), Harper San Francisco, 1993.
(Fragmento).

http://www.elexion.com/lakota/textos/textos.htm;


En otras culturas, en vez de ser ignorada, la menstruación ha sido
Considerada (y en algunos casos aún lo es) como un tiempo especial y sagrado para las mujeres. La abundancia de símbolos relativos a la mujer encontrados en excavaciones en lugares antiguos de Europa y el Cercano Oriente sugiere de manera enfática que dichas culturas eran matrifocales y reverenciaban a la Diosa y a los procesos del cuerpo femenino. Las prácticas rituales estaban ligadas al sangrado mensual de las mujeres y la sangre menstrual era altamente valorada como poseedora de poderes mágicos. La palabra ritual viene de "rtu", que significa menstruo en sánscrito. En la época anterior al sacrificio de seres vivos, la sangre menstrual se ofrecía en ceremonias. La sangre menstrual era sagrada para los Celtas, los antiguos Egipcios, los Maorí, los primeros taoístas, los Tantristas y los Gnósticos.

Los Nativos Americanos comprendían muy bien los diferentes sentimientos que las mujeres experimentan cuando menstrúan y para ellos estos sentimientos formaban parte de algo muy importante en los ciclos del cuerpo femenino. Las mujeres se retiraban a un recinto especial a pasar su sangrado. Se le consideraba ser el tiempo en que una mujer se encontraba en el nivel más alto de su poder espiritual, durante lo cual la actividad más apropiada era
Descansar y acumular sabiduría.

La tribu Yurok del norte de California poseía una cultura espiritual muy
Desarrollada basada en el ritmo del ciclo menstrual para las prácticas
Rituales no sólo de las mujeres sino también de los hombres. Las mujeres
Acostumbraban retirarse "en masa" durante la luna nueva por un período de
Diez días. Durante ese tiempo los hombres se concentraban en el "desarrollo
Interno", en ceremonias y meditación. Mientras los adultos estaban ocupados
Acumulando poder espiritual, los niños eran cuidados por los ancianos de la
Tribu. Todo el trabajo que los adultos tenían que hacer se concentraba en
Los otros días del mes.

Cuando los hombres blancos entraron en escena, "el mundo se paró de cabeza". Las actitudes hacia la menstruación cambiaron y las muchachas fueron adoctrinadas por sacerdotes en vez de las ancianas de la tribu. En vez de enseñárseles que una vez al mes sus cuerpos se volvían sacros, se les enseñó Que se volvían inmundos. En vez de retirarse a un recinto a meditar, orar y celebrar, se les enseñó que estaban enfermas.

En 1986 conocí a un maestro de las tradiciones Nativo Americanas. Me enseñó
que una mujer menstruando tiene el potencial de ser más poderosa física y
espiritualmente que cualquier hombre o mujer en cualquier otro momento.

Aquello volteó de cabeza mis condicionadas representaciones de la realidad.
Yo siempre había experimentado mi menstruación como un período de debilidad y dificultad. ¿De qué podría estar hablando aquel hombre?

Me indicó que cavara un hoyo en la tierra y que le hablara al hoyo de mis
Pensamientos negativos sobre la femineidad y el sangrado. Dijo que la tierra
Transformaría la energía negativa que yo sostenía alrededor de mi naturaleza
Femenina. Me sentí bastante tonta, pero de todos modos lo hice y me
Sorprendió descubrir cuántos malos sentimientos acerca del ser mujer
Acechaban dentro de mi mente feminista altamente educada. Este ejercicio fue doloroso pero muy eficaz.

Comencé a ver mi sangre con reverencia más que con miedo, disgusto o
Indiferencia. Para ese entonces ya no usaba tampones, así que comencé a
Mirar mi sangre apropiadamente cada mes, en lugar de verla en un
Desagradable tampón. Vi que era clara y roja, y algunas veces más oscura y
Con coágulos. Si en verdad liberaba mi visión, entonces podía ver que estaba
Llena de vida, llena de magia, llena de potencial. Comencé a sentir gozo al
Pensar en mi sangre, en ser mujer, al pensar que después de todo había algo
Extraordinariamente mágico y misterioso en habitar un cuerpo femenino.

El resentimiento que había sentido durante mi adolescencia por haber nacido
Mujer y la convicción de que los muchachos eran mejores, palidecieron y
Fueron reemplazados por una creciente sensación de maravilla frente a las
Complejidades, posibilidades y profundidades ofrecidas por el ciclo mensual.

Comencé a tomarme tiempo para descansar, meditar y simplemente estar conmigo durante los días de mi período. Me di cuenta de que entonces era particularmente capaz de reflexionar, y que dichas reflexiones eran de una
Naturaleza sin tiempo. Sentí que me estaba conectando con alguna antigua y
Vasta fuente de sabiduría femenina, simplemente con sentarme quieta y
Escuchar mientras sangraba. Tomarme ese tiempo durante mis menstruaciones creó una relación muy diferente con mi cuerpo. Mi salud mejoró y poco a poco los cólicos que había sufrido durante la mayor parte de mi vida se mitigaron, y mi período se volvió un tiempo de placer más que de dolor.

Estaba comenzando a quererme a mí misma verdaderamente. Por supuesto que uno no puede obligarse a hacer esto, del mismo modo que uno no "hace" que otra persona lo quiera a uno. Comenzó a suceder de manera muy gradual, y mucha gente que se atravesó en mi vida me ayudó a ver con más claridad.

Pero lo importante al principio fue el conocimiento de que la menstruación es una fuente de poder. Esta invaluable pieza de información, junto con el fuerte instinto que tenía acerca del poder del útero, transformaron mi profunda y
en su mayor parte inconsciente falta de autorespeto.

Pensar en la menstruación como una fuente de poder para las mujeres iba
Completamente en contra de mi condicionamiento, y sin embargo sabía en mí
Corazón que era verdad. Me di cuenta de que había muchísima energía en la
Dicotomía entre lo que nos enseña nuestra cultura y mi reacción instintiva
De "¡Claro que sí!" a esta sabiduría ancestral. Cuando se localizan los
Puntos donde la cultura se separa de una verdad natural, se habrá encontrado
Una llave, un pasaje hacia las enfermedades de dicha cultura. Comencé a
Entender que la hendidura entre la sabiduría y el poder de la menstruación
Que yo estaba percibiendo y las actitudes de la sociedad moderna con
Respecto al útero, se situaba en el corazón de la subyugación y la negación
De la realidad y la experiencia femeninas.

Para muchas mujeres, la raíz de su infelicidad yace en la dolorosa relación
Con los procesos de ser mujer. Las mujeres son entrenadas para esconder a
Cualquier costo el hecho de que menstrúan. Las manchas de sangre en la ropa
Constituyen una horrible vergüenza. Nadie dice nunca: "No quiero ir a
Trabajar o a la fiesta porque estoy menstruando", a menos de que se sienta
Enferma por ello y en ese caso por lo general dirá que tiene dolor de cabeza
O un problema digestivo.

Cuando el útero y la menstruación son vistos únicamente como una incómoda
Necesidad biológica, la autoestima de las mujeres es correspondientemente
Baja. Nosotros somos nuestros cuerpos, y no podemos realmente amarnos en lo profundo de nuestros corazones si no amamos nuestros cuerpos sinceramente. Y no amas tu cuerpo si te sorprendes diciendo "¡Oh, no! ¡Me bajó la regla!"

En el siglo XIX, la menstruación era vista por los médicos como un signo más
De la inferioridad y debilidad de las mujeres. Sin embargo, por lo general
Hay al menos un chispazo de verdad en cualquier ideología, y los médicos de
La era Victoriana no estaban completamente equivocados cuando señalaban la importancia de la menstruación con respecto a la salud general de las
mujeres, de la relación entre útero y psique, o de la cordura de descansar
durante los períodos. Hemos tendido a rechazar todo esto porque nos recuerda el tiempo en que las vidas de las mujeres estaban más controladas por los hombres, y porque revive los viejos argumentos que mantuvieron a las mujeres atadas a la casa y sin injerencia en el mundo exterior.

También hemos rechazado con bastante razón la idea de que los procesos naturales de ser mujer constituyen una enfermedad. Pero decir que algo no es una enfermedad e ignorarlo por completo no necesariamente es la misma cosa. Al ignorar la menstruación como reacción a las ideas de la era Victoriana, quizás hemos perdido contacto con un persistente hilo de conciencia de su valor en la vida de las mujeres.

Los cambios que han tenido lugar en la vida de las mujeres durante los
Últimos treinta años podrían parecer una revolución, pero en muchos casos
Ha sido más bien una asimilación. Las mujeres que buscan poder en un mundo masculino han tenido la tendencia de hacerlo convirtiéndose en
pseudo-hombres. Y quizás inadvertidamente el feminismo ha desempeñado un papel en la supresión de la menstruación. Uno de los miedos más grandes que he encontrado en mujeres exitosas y ambiciosas cuando hablo de las ideas antiguas del poder de la menstruación, es que esto afecte de algún modo su mito de ser "tan buenas como los hombres y a veces mejores".

Muchas mujeres no quieren profundizar en el tema de la menstruación, asustadas de lo que pudieran descubrir. Les parece mejor suprimir sus sentimientos con tranquilizantes, rociarse con desodorantes vaginales para disfrazar el olor de la sangre, anestesiar su dolor con químicos, y absorber su sangre con tampones de modo que no tengan que verla. Es más fácil ser una mujer exitosa nn un mundo de hombres si apenas reconoces que menstrúas.

La tecnología de la supresión Sofisticados y drogas antidepresivas< ha actuado junto con el mito de la
Supermujer para crear una actitud cultural predominante de que una mujer
Menstruando no es diferente de la que no menstrúa. El problema con todo esto es que simplemente no es verdad. Cualquier mujer remotamente en contacto con su cuerpo sabe que cuando está menstruando, y por lo general días antes, se siente distinta. Y éste es un hecho de la naturaleza que no puede ser negado.

Uno de los aspectos de la menstruación que ahora amo y aprecio es la
Predecible imposibilidad de predecirla. Una nunca sabe cuándo vendrá
Exactamente y algunas veces te toma completamente por sorpresa. Y no sólo no toma en cuenta los horarios sino que además es un lío. Tratamos tanto de
Ordenar y hacer sanitaria la vida moderna que corremos el riesgo de que no
Quede vida en nosotros. Las menstruaciones nos salvan de ese destino Femenino< y ninguna cantidad de "civilización" cambiará eso.

Mi período es un acontecimiento mensual en mi vida que tengo en común con todas las mujeres que han vivido. Las mujeres que vivían en cuevas hace 20,000 años, las sacerdotisas en las pirámides del antiguo Egipto, las videntes de los templos de Sumeria: todas ellas sangraban con la Luna. La primera mujer que produjo el fuego pudo haber estado menstruando en esa ocasión. Eso es algo en qué pensar. Si la menstruación es un tiempo altamente creativo para las mujeres en el aspecto psíquico y espiritual, quién sabe cuántos regalos habrá recibido la humanidad de las mujeres durante sus períodos.

El valor que asignamos a la menstruación tiene correlación directa con el
Valor que nos asignamos como mujeres. Y esto afecta a los hombres también.
Pensamos que los sexos están separados, y de algún modo así es. Pero por
Otro lado, todos somos parte de la misma gran sopa humana, y el modo en que las mujeres se ven a sí mismas y son vistas afecta también a los hombres.

Tal pareciera en la superficie que los hombres han tenido la ventaja durante
Los pasados varios miles de años, pero eso es verdad sólo desde cierta
Perspectiva. Tanto hombres como mujeres han sacado provecho y han sufrido
Por los desequilibrios de la sociedad patriarcal. También los hombres han
Sido separados de sus cuerpos y de sus sentimientos, y del placer y curación
que son posibles cuando se dan relaciones basadas en la cooperación más que en la jerarquía y la dominación.

Imagina un mundo en el que hombres y mujeres trabajen juntos para
Desarrollar el sentido de paz interna que se produce al sentarse quieto un
Par de días al mes; un mundo en el que los hombres apoyen a las mujeres para que pasen algunos días en calma y silencio; un mundo en el que la sangre menstrual sea otra vez un fluido mágico con el poder de nutrir la vida
Nueva; un mundo en el que la menstruación sea entendida como el Sabbath de las mujeres introversión y el trabajo interno; un mundo del cual las mujeres emerjan
como la misma luna nueva, renovadas y mudadas de la vieja piel.

Hace algunos años tuve la oportunidad de pasar largas temporadas sola en un
Lugar hermosos en las Sierras a orillas del Lago Tahoe, un lugar vasto y
Azul sagrado para los indios. Comencé a retirarme por completo cuando tenía
Mi período, quedándome quiera y sola, sentada en la tierra bajo el sol, con
Lagartijas y grajos azules como compañía, con el viento y la luna y el sol,
Las ondas y los colores de la superficie del lago guiándome y
Entreteniéndome. Viajaba dentro de mi psique y me encontraba repentinamente llorando por algo olvidado hace mucho, algún suceso de mi niñez o adolescencia.

Mi período se volvió un tiempo en el que era particularmente capaz de abrirme al material psicológico y a soltar emociones. Noté que después de los primeros días de sangrado me quedaba muy quieta y callada durante aproximadamente un día, y aparentemente no sucedía nada - un espacio
Vacío después del llanto y los recuerdos. Luego, conforme mi período
terminaba, había varias horas de claridad en las que era particularmente
creativa y abierta a información acerca del futuro siguiente, pero a veces más adelante aún.

Este patrón continúa, aunque usualmente es menos intenso hoy en día. Gran
Parte de los embrollos psicológicos que guardaba profundamente han sido
Soltados Etapa de mi vida. Ahora me siento más actualizada conmigo misma, así que hay menos cosas que soltar, por lo general son simplemente cosas a las que me he aferrado durante el último mes. Todavía lucho con el tiempo vacío y a menudo comienzo a hacer cosas, imaginando que no está sucediendo nada internamente, sintiendo que sería mejor regresar a mis actividades en el mundo externo.

Con frecuencia esto tiene repercusiones y encuentro que logro muy poco y
Gasto mucha energía. Es difícil sentarse quieta cuando no surge nada en qué
Trabajar, me es difícil honrar ese vacío aunque sé que precede a la
Creatividad, la inspiración y la percepción interna. Todo es parte del
Proceso, pero se trata de una parte sin dramatismo y aún tengo la tendencia
de tratarlo sin miramientos.

No suelo practicar la meditación todos los días. Prefiero ajustar mi tiempo
De contemplación a mis propios impulsos. Cuando tengo mi período, a menudo
Entro en un espacio callado, solitario y meditativo durante tres o cuatro
Días, y luego mucho menos frecuentemente el resto del mes. Siento esto como un ritmo muy natural para mí, y es por eso que considero el tiempo de
Sangrado como el Sabbath de las mujeres.

SANGRAR EN LA TIERRA

Tradicionalmente, las mujeres Nativo Americanas acudían al recinto de la
Luna mientras menstruaban y sangraban sobre musgo, sentadas en la tierra.
Consideran que la relación entre las mujeres y la tierra es de suma
Importancia, y dicha relación es nutrida mediante sangrar en la tierra.
Cuando las mujeres hacen esto tienen una conexión celular directa con la
Tierra, lo cual las ayuda a centrarse y a "hacer tierra".

La primera vez que escuché la idea de sangrar en la tierra de una amiga mía,
Pensé que sonaba un poco tonto, un poco pretencioso. Pero comencé a hacerlo tentativamente, y empecé a sentir un vestigio de conexión con algo muy antiguo. Uno de los problemas que tuve fue averiguar cómo hacerlo. Las
Mujeres nativo Americanas solían sentarse sobre musgo en la casa de la luna.
¿Dónde se suponía que debía sentarme a sangrar? Aún si encontraba un buen
Pedazo de tierra donde sentarme, no quería quedarme ahí todo el tiempo.
Entonces comencé a usar almohadillas de tela para absorber mi sangre, las
que remojaba en agua antes de lavarlas. Me di cuenta de que podía verter el
Agua de remojo en la tierra, así que eso es lo que hago ahora. El agua es de
Un hermoso color rojo, y la vierto en la tierra alrededor de las plantas.
Este acto me llena con un sentimiento de conexión, de propiedad, de estar en
Paz con algo que a menudo es hecho a un lado en la vida moderna. Actos
Simples de valor, sabiduría simple.

Es como cortar leña, arrullar a un bebé, hornear pan o beber de un riachuelo
Silvestre. Es uno de esos actos de ser un ser humano que está fuera del
Tiempo, que tiene un valor eterno, parte de estos continuos giros de vida y
Muerte. Las células que mueren en mi cuerpo y que son transportadas en la
Sangre menstrual, son alimento para la tierra. Lo que muere da a luz. Lo que

Muere alimenta a quienes viven y habrán de vivir.

Si ignoro mi sangre me distancio de este conocimiento. Temo a mi sangre y me desagrada Mi vida.

© Lara Owen
Bibliografía:
"Daughters of Copper Woman", Anne Cameron, Press Gang 1981
"Blood Magic", Buckley & Gottlieb eds., University of California 1988
"The Once & Future Goddess", Elinor Gadon, Harper & Row 1989
"The Woman's Encyclopedia of Myths & Secrets", Barbara Walker, Harper & Row, 1983.

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